“El asiento del alma es donde se encuentran el mundo interior y el mundo exterior. Donde se superponen, es en cada punto de la superposición.”— Novalis
¿Cómo se configuran las formas internas y externas del organismo humano? ¿Cómo surge la conciencia humana? Éstas son preguntas que la ciencia convencional no puede responder.
EnEl asiento del alma,Yvan Rioux nos invita a considerar nuevos conceptos que expliquen estos fenómenos. Su exposición se basa en la existencia de “fuerzas formativas” externas (campos mórficos) que, afirma, crean el cuerpo u organismo humano en conjunto con fuerzas que resuenan dentro de nosotros desde el sistema solar viviente. La psique –el alma– emerge progresivamente como un mundo interior de facultades que, con el tiempo, llega a aprehender y comprender el mundo exterior.
En su libro anteriorEl misterio de la forma emergente,Rioux exploró las fuerzas formativas de las doce constelaciones zodiacales. En esta absorbente secuela, investiga cómo esa actividad de las esferas planetarias funciona dentro de nosotros como “etapas de la vida” o procesos metabólicos. En siete capítulos, explora el impacto de cada una de estas esferas planetarias en nuestra compleja composición orgánica y actividad psíquica. Los vínculos entre órganos y tejidos, dice, producen cinco “paisajes internos” específicos en conexión con el entorno rítmico externo. Rioux también describe, desde una perspectiva biológica, los siete “sellos planetarios” de Rudolf Steiner. Según Steiner, estos sellos son "... escrituras ocultas, lo que significa que, como firmas ocultas, muestran sus impactos etéricos continuos en las siete etapas de nuestro metabolismo".
Entre las indicaciones de Rudolf Steiner sobre la fisiología humana y la antigua visión china sobre el tema, existe una convergencia de ideas –aquí sintetizadas– que traspasa las fronteras de la ciencia reduccionista moderna, ofreciendo perspectivas apasionantes para comprender al ser humano.