Como sacerdote cristiano practicante, Hermann Beckh era profundamente consciente de que el misterio de la sustancia –su transmutación en el cosmos y en el ser humano– es un hecho místico que debe abordarse con la mayor reverencia y que requiere una erudición y una meditación cada vez más profundas. Consideraba la química como una ciencia valiosa pero materialista, desprovista de espíritu, mientras que la plenitud de la naturaleza físico-espiritual puede abordarse mediante lo que prefería llamar “quimística” o “alquimia”, abarcando así milenios de tradición espiritual.
En consecuencia, Alquimia, El misterio del mundo material de Beckh no se limita al funcionamiento convencional de la alquimia occidental, ni está ligado a lo que se puede encontrar en la Biblia desde el Génesis hasta el Apocalipsis, aunque también revela riquezas ocultas allí. . Beckh tampoco debe ser considerado simplemente un profesor erudito con calificaciones académicas impecables y reconocimiento a nivel europeo. Beckh escribe sobre temas como Isis, el Vellocino de Oro, los cuentos de hadas tradicionales y el Parsifal de Wagner de una manera que permite al lector vislumbrar el Misterio de la Sustancia y compartir la experiencia auténtica del escritor de la sustancia divina –la realidad viva– de Cristo en el mundo.
La Alquimia de Beckh estableció un estándar completamente nuevo y se ha convertido en su publicación más popular. Esta es la primera traducción del libro al inglés, con notas a pie de página actualizadas, lo que hace que sus ideas y puntos de vista sean accesibles a un público más amplio. Además, esta edición presenta traducciones de la “Nueva Jerusalén” de Beckh, donde la teología se expresa mejor en verso; su ejemplar ensayo sobre Blancanieves; sus observaciones sobre Allerleirauh; y un extracto sustancial de la biografía de Beckh escrita por Gundhild Kačer-Bock.